Plasencia.

Llevo aproximadamente un mes en mi casa. Bueno, más bien en casa de mis padres. Resulta raro estar con ellos tanto tiempo después de todos estos años, y sobre todo después de esta última etapa en Madrid. Pero por azares de la vida me vuelvo a la gran ciudad en breves, y estoy emocionada por este intento de buscarme la vida. ¿Qué cuáles son mis planes? Pues buscar un trabajo para dejar de sangrar a mis progenitores y sentirme de una vez una mujer independiente.

Todo esto pinta con tintes y pinceladas alocada y, por mucho que intente alejarme de todo lo que está pasando con la intención de vislumbrar un resultado ciertamente nítido, la realidad se me plantea menos impresionista de lo que me gustaría.  Aún así intentaré mantener a raya a los demonios de las dudas y daré lo mejor de mi misma a toda oportunidad que emerja de las profundidades de la cola del SEPE.